Crédito de la Imágen: River de Andreas Riedelmeier. Desde Pixabay.

Por qué tu trayectoria no es un CV, es un sistema

Casi una década después de graduarme como geógrafa, hice una pausa en mi carrera. En ese momento no lo vi como una estrategia.

Sin embargo, con el tiempo entendí que fue un punto de inflexión. Fue allí donde realmente comencé a descubrir el poder de la experiencia.

La situación económica y social en Venezuela hacía más costoso salir a trabajar que empezar a construir algo desde casa. Por lo tanto, sin saberlo del todo, entré en una etapa distinta: trabajar por mi cuenta.

Cuando regresé al mercado laboral en 2019, después de tres años fuera, apliqué a un rol como GIS Analyst. El proceso era el de siempre: revisión de CV, entrevistas, evaluaciones técnicas.

Hasta que pasó algo inesperado.

Durante una conversación, alguien de recursos humanos se detuvo en mi trayectoria. Había pasado por varios roles, y como muchas veces antes, empecé a explicarlo de más. Casi justificándome. Como si esos cambios fueran una debilidad.

Ella lo vio distinto. Me dijo que pasar aproximadamente dos años y medio en cada rol no era inestabilidad. Era, de hecho, bastante común dentro de la industria.

Ese momento cambió algo. Por primera vez, entendí que lo que yo veía como fragmentación… también podía leerse como recorrido.

Mirar la trayectoria con otros ojos

A partir de ahí, volví a revisar mi trayectoria, pero desde otro lugar. Dejé de enfocarme en la duración de cada rol y empecé a hacerme otras preguntas:

  • ¿En qué tipo de industrias trabajé?
  • ¿Qué tenían en común, aunque fueran distintas?
  • ¿Qué patrones se repetían en lo que hacía?

La respuesta no estaba en los títulos. Estaba en la continuidad.

Había trabajado en la empresa privada, el sector público y la academia. Estructuras distintas, dinámicas distintas, culturas distintas. No obstante, mi trabajo, en el fondo, tenía un hilo común: investigación, análisis de datos y pensamiento geoespacial.

Un nuevo reconocimiento

Años después, durante la pandemia, el trabajo remoto cambió nuevamente mi perspectiva.

En una reunión con clientes del sector de energías renovables, alguien me presentó como Senior GIS Analyst. Ahí entendí algo que no había nombrado antes: no solo tenía experiencia, tenía perspectiva.

Había sido testigo de la evolución de la tecnología geoespacial. Desde licencias físicas y software de escritorio, hasta servicios en la nube y sistemas distribuidos.

Mi ventaja no era solo técnica. Era haber visto cómo cambian los sistemas… y haberme adaptado con ellos.

El poder de la experiencia como perspectiva

Al inicio de una carrera, muchas veces destacamos por velocidad y ejecución. Con los años, eso cambia.

Empiezas a anticipar. A detectar problemas antes de que ocurran. A tomar decisiones con más contexto.

En consecuencia, la diferencia entre alguien que empieza y alguien con experiencia no es solo técnica. Es la capacidad de ver lo que viene.

Lo que dejamos fuera también cuenta

Cuando pienso en esa conversación de recursos humanos, también recuerdo todo lo que dejaba fuera de mi historia: los años en los que no trabajé formalmente en GIS y mi etapa como independiente.

Durante mucho tiempo los vi como vacíos. Hoy los veo distinto.

Ahí desarrollé otras capacidades: autonomía, gestión del tiempo y toma de decisiones sin estructura. No eran pausas. En realidad, eran parte del sistema.

Desde donde lo veo en el presente

Cada experiencia construye identidad profesional. No son los títulos. No es la línea perfecta.

Es la capacidad de conectar lo vivido, entender los patrones y usar esa información para tomar mejores decisiones.

Hoy avanzo con otra claridad: mi mayor activo no es solo lo que he hecho, es cómo lo entiendo. En definitiva, la experiencia no es una línea en el tiempo.

¿Cuánta de tu propia perspectiva se está perdiendo hoy por intentar encajar en la línea recta de un currículum?.

🧭 Continua la lectura

 

Categories:

Verified by MonsterInsights